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MUJER ANÓNIMA (TÚ LE PONES NOMBRE)

Con motivo del Día de la Mujer Trabajadora, en nuestro Centro de Inserción Sociolaboral “8 de Marzo”, nos hemos reunido personas usuarias, profesionales, directivos y voluntarios, para celebrar juntos esta jornada festiva y reivindicativa. Hemos leído este texto que resume nuestro sentir y agradecimiento a las mujeres:

 

No sales en las revistas ni periódicos, no has recibido premios ni reconocimientos púbicos, y en ocasiones tampoco en privado, no has escrito libros ni creado inventos, ni construido grandes edificios, tampoco has creado esculturas o cuadros famosos…

Eres mi madre, mi abuela, mi hermana, mi hija, mi vecina, mi compañera, mi pareja…

Has  sido capaz de dar vida, generando así la mejor y más compleja obra de arte…el ser humano.

Has educado y formado en valores con tu palabra y tus hechos, escribiendo cada día una página de la historia de la humanidad.

Has creado un universo de ilusiones y sueños siendo capaz de hacer magia, multiplicando los escasos recursos, gestionando emociones, afrontando dificultades y buscando soluciones.

Te has incorporado al mercado de trabajo y lo llevas “tó palante”.

Pero también sufres a diario la desigualdad salarial, las barreras para acceder a puestos de responsabilidad, la carga mayoritaria de tareas domésticas, la discriminación por ser mujer, y situaciones de maltrato, abusos, violaciones y hasta la muerte…

Y sin embargo, aquí estás, entre nosotros, compartiendo la vida, entusiasta, rebelde, soñadora… luchando cada día por construir un mundo de igualdad, inclusión, diversidad y solidaridad.

Felicidades por ser mujer.

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INVISIBLES, SUFRIENDO EN SILENCIO

La Red de Atención a las Adicciones, UNAD y ENLACE, de las que NOESSO forma parte, quiere sumarse a las iniciativas que se llevan a cabo con motivo del 8 de marzo; en especial desea llamar la atención sobre la situación de las mujeres con problemas de adicciones, que sufren diversas violencias de género: en la pareja, sexual, institucional y social. Su existencia es invisible para la sociedad.

Para la red de UNAD y ENLACE es fundamental el trabajo que vienen realizando con mujeres ya que ellas viven una realidad marcada por la discriminación y el maltrato.

Las mujeres con problemas de adicciones no cuentan con los programas, ni los recursos, ni la atención, para poder salir de las situaciones vitales que cronifican sus adicciones. Cabe destacar que solo 1 de cada 4 se acercan a la red para pedir ayuda. Además, muchos de los problemas de adicción de las mujeres permanecen invisibilizados a causa de la penalización social que reciben.

Por este motivo, la red de entidades que agrupan a UNAD y ENLACE trabajan actualmente en distintas iniciativas destinadas a dar visibilidad a las mujeres con problemas de adicciones entre las que cabe destacar: las III jornadas sobre adicciones y género, los proyectos de formación y asesoría a entidades para la incorporación de la perspectiva de género en sus programas de intervención con mujeres, y los proyectos de investigación, como el dedicado a la problemática de la adicción al juego online, desde perspectiva de género.

Gracias al convenio entre la red UNAD y la Federación de Mujeres Progresistas se han implantado planes de igualdad, tanto en la propia organización como en diferentes territorios de la red. UNAD, participa en los grupos de trabajo sobre género: EAPN, ROSEP, el Consejo Español de Drogodependencias y Otras Adicciones. También se ha trasladado al Plan Nacional Sobre Drogas la necesidad de incorporar el género en todas las políticas estatales de drogas. Por su parte, la red a nivel territorial, a través de los diferentes tipos de servicios, desarrolla multitud de iniciativas encaminadas a mejorar la calidad de vida de las mujeres con problemas de adicciones.

Pero a pesar de los avances de los últimos años, UNAD y ENLACE debemos continuar reivindicando el vacío legal y la falta de atención que viven las mujeres con adicciones y que son víctimas de violencia de género. Y es que, salvo excepciones, los recursos no están diseñados para abordar esta realidad. La red de atención a las drogodependencias no aborda la violencia de género, y los espacios de atención a las víctimas de violencia de género no están pensados para mujeres con problemas de adicciones, siendo estos motivo de exclusión o expulsión.

Desde UNAD y ENLACE denunciamos la alta tolerancia de la sociedad en relación a la violencia sexual sobre una mujer especialmente si está bajo los efectos del alcohol, otras sustancias, o en el caso de que tenga una adicción. Porque un 8 de marzo más: las mujeres con problemas de adicción también tienen derecho a una vida libre de violencias de género.

Desde la Asociación NOESSO también queremos denunciar, así mismo, el hecho de que en tiempos en que los problemas de las adicciones afectan cada vez a mayor número de mujeres, el acceso a los recursos necesarios para abordarlas sigue siendo minoritario para ellas. Exigimos que desde las administraciones públicas se redoblen los esfuerzos para sacar de la invisibilidad a las mujeres con adicciones (legales como el alcohol o los fármacos, o ilegales). Al mismo tiempo, reclamamos la solidaridad de las familias para superar miedos y complejos y aceptar que se trata de personas con un problema de salud, que debe y puede tener cura. Por último, el tejido asociativo hemos de ser autocríticos y emplearnos a fondo para introducir cambios y remover obstáculos de manera que los recursos, públicos y privados, sean inclusivos y atiendan a personas con adicciones, y dejen de ser pensadas como servicios para hombres.

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8-M: LA IGUALDAD ES EL FUTURO

El movimiento que están liderando en todo el mundo millones de mujeres, acompañadas por muchos menos hombres, para reivindicar una igualdad real en todos los ámbitos de la vida -laboral, social, económico, político, institucional, doméstico también- no va a ser fenómeno de un día. Estamos ante un profundo cambio de sensibilidad, ante un proceso colectivo de toma de conciencia que debe llevarnos a una transformación a mejor de nuestra sociedad, de nuestra forma de asumir con naturalidad lo que debe ser natural. Una transformación que debe reconocer que aún estamos lejos de una equiparación absoluta de las dos mitades de la población y que las mujeres, solo por el hecho de serlo, parten con desventaja en la mayoría de los órdenes de la vida. Y no solo eso. Que en demasiadas ocasiones las mujeres, solo por el hecho de serlo, están más expuestas a la violencia, la discriminación, el acoso o la pobreza.

Es innegable que ha habido avances en los últimos tiempos. La incorporación de mujeres a la educación, al mundo profesional, a la política, a la participación, a la vida pública, ha sido muy importante. Pero no es menos cierto que esa incorporación no consigue cerrar brechas como la salarial, ni romper el techo de cristal, ni lograr la corresponsabilidad en las cargas domésticas, ni frenar las situaciones de acoso, ni terminar con la violencia de género… No ver que las mujeres soportan un mayor peso y que su contribución no remunerada al sostenimiento de nuestras sociedades es infinitamente mayor es, sencillamente, cerrar los ojos ante la realidad.

Pero no basta con reconocer todo ello, situaciones cuya existencia demuestran sin lugar a dudas las estadísticas. Reconocerlo es solo el primer paso. Es necesario comenzar a actuar de manera decidida, convencida y persistente en el camino de la igualdad. ¿Cómo? Las medidas son numerosas pero pasan por la educación, por un lado, y por la legislación -con su correspondiente acompañamiento punitivo-, por otro. Y, sobre todo, pasan por que los hombres, cada vez más hombres, participen de este proceso de toma de conciencia y se incorporen a la que debe ser una transformación imparable de nuestras mentalidades. Que los hombres, cada vez más hombres, no aplaudan comportamientos que minusvaloran o cosifican a las mujeres. Que los hombres, cada vez más hombres, participen de las responsabilidades compartidas. Que los hombres, cada vez más hombres, repudien y denuncien las situaciones de violencia, de acoso o que incomodan a las mujeres. Y que la construcción de nuestros modelos culturales no perpetúe clichés que sitúan a las mujeres en un plano de sometimiento o de inferioridad.

Es un camino largo y difícil el que queda, que va a estar plagado, sin duda, de fuertes resistencias. Ocurre siempre que hay cambios sociales profundos. A vencer esas resistencias no ayudarán posiciones exaltadas ni las que recurren a argumentos estrambóticos. No son necesarios. La razón está de parte de la igualdad. Se trata de defenderla con toda la firmeza y con todo el rigor de los argumentos bien fundados.
Nos encontramos ante un momento de oportunidad que no debemos desaprovechar. Hoy, 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, es el día en el que podemos empezar a cambiar.

Más de mil firmas, entre ellas la de nuestra asociación, suscriben este editorial de LA VOZ DE ALMERIA dedicado al Día Internacional de la Mujer.