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No bajamos la guardia en el Día Mundial de Lucha contra el Sida

Las entidades de adicciones recuerdan que siguen existiendo muchos retos en materia de VIH-Sida. Con motivo del 1 de diciembre, Día Mundial de Lucha contra el Sida, la Federación Andaluza ENLACE y sus 90 entidades, entre las que se encuentra NOESSO, recuerdan que no hay que bajar la guardia en materia de prevención y atención de VIH-Sida.

En las últimas décadas, importantes avances médicos han permitido, no solo tener una esperanza de vida igual a las personas no infectadas sin llegar nunca a desarrollar Sida, sino también mantener al virus indetectable y, por lo tanto, intransmisible. En este sentido, la labor de las instituciones y de las entidades sociales ha sido clave. En primer lugar, se ha facilitado el acceso a la prueba y al tratamiento, especialmente a los colectivos más vulnerables. Junto al tratamiento médico, se ha afianzado la importancia de cubrir otras necesidades vitales para lograr el éxito del proceso terapéutico, potenciando las intervenciones desde el ámbito psicosocial. Por último, la realización de numerosas campañas de prevención y sensibilización entre la población ha contribuido, no solo a reducir el número de transmisiones, sino también a mejorar el conocimiento de la enfermedad y la imagen social de las personas que conviven con el VIH-Sida.Pese a todos estos avances, si consideramos los objetivos propuestos por ONUSIDA para erradicar la pandemia en 2030 a nivel mundial, observamos que aún quedan importantes retos por delante y temas en los que hay que seguir incidiendo. A continuación, trataremos de exponer los aspectos que consideramos más urgentes en la prevención y atención del VIH-Sida en Andalucía, desde el ámbito de las adicciones.

Es innegable el hecho de que el perfil de persona con VIH-Sida ha cambiado y la vía de transmisión más frecuente ya no es el uso de drogas inyectables sino las relaciones sexuales. No obstante, factores como los nuevos usos de drogas en contextos de ocio, donde se dan prácticas sexuales de riesgo, o los flujos migratorios desde países donde el consumo por vía intravenosa sigue siendo habitual, no permiten bajar la guardia en la intervención desde el ámbito de las adicciones.

En primer lugar, entendemos que es prioritario continuar trabajando desde un enfoque integral, especialmente, con los colectivos más vulnerables como son las personas sin hogar, las personas en entornos de prostitución, las personas migrantes o las personas privadas de libertad. Así, las intervenciones específicas encaminadas a facilitar el acceso a los recursos sanitarios, en el caso de ciertos colectivos como pueden ser las personas sin hogar o las personas migrantes, tienen que ir necesariamente acompañadas de otro tipo de intervenciones que favorezcan el éxito del tratamiento. Facilitar el acceso a la prueba, hacer un acompañamiento en el proceso de la enfermedad o dotar de herramientas para mejorar los hábitos de salud sexual son aspectos clave, pero no podemos descuidar otros básicos como son la vivienda, el sustento, la atención psicológica o el acceso al mercado laboral.

Además, dentro de este enfoque integral, es esencial insistir en la importancia de que todas las actuaciones sean llevadas a cabo desde una perspectiva de género que atienda las necesidades específicas de cada persona. En el caso de las mujeres, es muy necesario incidir en materia de salud sexual y afectiva, fomentando el empoderamiento en cuanto a medidas de autocuidados, de manera que sean ellas quienes tomen la iniciativa y el control sobre la protección en sus relaciones. En el caso de los hombres, es necesario incidir en la disminución de la asunción de riesgos relacionados con las relaciones sexuales. Para ello, debemos seguir construyendo espacios de confianza desde los que abordar la atención de las personas con VIH-Sida partiendo de los condicionamientos de género.

En nuestro país, entre las mujeres, la transmisión heterosexual constituye la gran mayoría, con un 85,0% de los nuevos diagnósticos. Las mujeres se diagnostican cada vez a una edad mayor, y en una situación inmunológica peor que los hombres. Entre los nuevos diagnósticos de VIH en las mujeres, más de la mitad son en mujeres inmigrantes.

En materia de prevención, la reducción de la percepción de riesgo, especialmente entre la población más joven, ha favorecido en los últimos años el repunte de transmisiones no solo de VIH-Sida sino también y, de manera significativa, de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la sífilis, la gonorrea o la clamidia. Además, como hemos apuntado anteriormente, ciertos contextos de ocio o nuevas prácticas como el ChemSex, donde se combina el consumo de sustancias con la práctica de relaciones sexuales, han favorecido una relajación a la hora de emplear métodos preventivos. Es urgente, por tanto, seguir apostando por medidas de prevención eficaces como puede ser la implantación efectiva de la profilaxis preexposición (PrEP), método que reduce el riesgo de contraer VIH-Sida, al tiempo que seguir promoviendo el uso del preservativo como único método efectivo para evitar la transmisión de las ETS.

La incorporación de la PrEP en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional Salud a partir del 1 de noviembre es una de las grandes demandas alcanzadas este año y su implementación efectiva deber ser realizada con la mayor diligencia por las Comunidades Autónomas, de forma que el acceso a la misma sea equitativo y rápido en todo el Estado. La PrEP ha de servir para articular un nuevo abordaje de la salud sexual capaz de dar respuesta a las nuevas necesidades a las que nos enfrentamos y debe complementarse con mayores esfuerzos en el ámbito de la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento temprano, porque en nuestro país más del 45% de nuevos diagnósticos son tardíos, lo que pone en riesgo la vida de las personas afectadas y ocasiona que el VIH siga expandiéndose.

Otra cuestión importante y menos abordada, es cómo afecta el envejecimiento a las personas con VIH-Sida. No es raro que quienes han sobrevivido a la enfermedad después de un largo proceso, hayan sufrido otras enfermedades oportunistas como la neumonía o la tuberculosis. Al llegar a una edad avanzada, estas personas ven mermada su salud más allá de los condicionantes propios de la edad. Si además la persona ha tenido una detección tardía o no ha sido tratada correctamente a lo largo de las diferentes etapas de la enfermedad, como ocurre a menudo entre los colectivos más desfavorecidos, la calidad de vida se reduce en mayor medida.

Por último, en relación a la evolución de la imagen social de las personas con VIH-Sida, son muchos los logros obtenidos gracias a numerosas campañas de sensibilización que, en los últimos años, han posibilitado la eliminación de prácticas discriminatorias como las que limitaban el acceso a determinados puestos de trabajo. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en esta materia. Es preciso facilitar herramientas que ayuden a superar el estigma, proporcionar asesoramiento legal para luchar contra la discriminación y, en definitiva, fomentar una cultura de respeto e igualdad de oportunidades desde la Administración Pública y las organizaciones sociales para seguir avanzando hacia una sociedad más justa.

Desde el pasado 1 de diciembre hemos vivido en nuestro país momentos para la esperanza. Hemos asistido al final de las exclusiones de las personas con VIH en el acceso al empleo de la función pública, lo que supone un gran avance contra la discriminación y exclusión en el ámbito laboral, que se debe implementar con una adecuada legislación que impida la discriminación de las personas seropositivas tanto en el acceso al empleo como en su permanencia.

Durante el Día Mundial de 2018, el Ministerio de Sanidad lanzaba el Pacto Social contra la discriminación asociada al VIH. Un documento muy esperado e impulsado por el Plan Nacional del Sida con la participación de otros ministerios, sociedades científicas, universidades, sindicatos y sociedad civil, pero que tras un año de su presentación aún requiere de una implementación real y efectiva.

Existen otros muchos retos que abordar; las reivindicaciones de las personas supervivientes, la atención sanitaria en el medio penitenciario, la asistencia sanitaria a personas inmigrantes en situación irregular, la contribución de España a la respuesta global al VIH (en la que ya el Gobierno ha anunciado que aportará 100 millones de euros al Fondo Global para la Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis) y un largo etcétera que organizaciones que trabajamos en VIH seguiremos reclamando todos los días.

Alcanzar una generación libre de VIH es posible, pero sólo lo alcanzaremos si ponemos en primer lugar la lucha contra la serofobia y para eso debemos visibilizar a las personas con VIH que tantas veces son olvidadas.

” TODAS LAS VIOLENCIAS, TODAS LAS MUJERES ”

La violencia de género es global, no tiene fronteras, se da en todos los países y sociedades, y se dirige a todas las mujeres, sin distinción de clases, etnia o grupo de pertenencia. No hay un perfil de víctima de violencia: el principal factor de riesgo es SER UNA MUJER. De ahí que las respuestas que se necesiten, deban ser globales, integrales, sistemáticas e ir dirigidas a la Médula del sistema que degrada y discrimina y asesina a las mujeres por el hecho de serlo. Para ello se necesita el compromiso personal y político de todas las instancias, de todas las personas, hombres y mujeres que creen firmemente que sin la igualdad de género no es posible el desarrollo ni la democracia, como reflejó la plataforma de Acción de Beijing, ya en 1995. (Colectivo Mujeres Libres: Estíbaliz de Celis y Ana María González).

El 25 de noviembre, se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Multitud de acciones reivindicativas y simbólicas se han desarrollado en todo el mundo, como cada año, desde que en 1999, la Asamblea General de la ONU, en su resolución 54/134, invitara a los estados y las organizaciones sociales e internacionales a desarrollar una jornada de denuncia, contra las violencias de género hacia las mujeres y las niñas.

Naciones Unidas hacía, de este modo, seguimiento al movimiento feminista latinoamericano que desde 1981 venía conmemorando esa fecha, en honor a las tres hermanas Mirabal también conocidas como Las mariposas (Patria, Minerva y María Teresa) asesinadas en República Dominicana en 1960. Asesinato motivado por su fuerte oposición y lucha activa en contra de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Desde la Asociación Noesso, nos sumamos a la visibilización de este día como método de denuncia y crítica de la violencia estructural que sostiene el sistema patriarcal en el que vivimos y sufrimos de forma excepcional las mujeres y las niñas de todo el Mundo.

La compañera María José ha leído un manifiesto (que podéis encontrar aquí) en el que se han puesto de manifiesto los datos y cifras de los casos de violencia hacia las mujeres, que año tras año por estas fechas siguen siendo elevados. Tras la lectura del mismo, se ha creado un espacio de reflexión entre los trabajadores y trabajadoras de la entidad, estando de acuerdo en que se hace necesario el denunciar cualquier forma de violencia contra las Mujeres en el mundo y en nuestro país, comunidad, ciudad, pueblo, en definitiva, en cualquier espacio y en cualquier ámbito, y seguiremos apoyando y sumándonos a todos aquellos colectivos, entidades sociales, administraciones, y del movimiento de mujeres para aunar esfuerzos y lograr más pronto que tarde una vida libre de toda violencia contra nosotras y nuestras niñas y niños.

ENTREVISTA CON NUESTRO DIRECTOR CON MOTIVO DEL 26 DE JUNIO – DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA EL USO INDEBIDO Y EL TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS

INVISIBLES, DOBLEMENTE DISCRIMINADAS

 MUJERS 2Las entidades de drogodependencias denuncian la invisibilidad de las mujeres consumidoras de drogas

 En el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, UNAD, la Red de Atención a las Adicciones y la Asociación NOESSO (No Estás Solo, miembro de la misma, queremos reivindicar la situación de las mujeres consumidoras de drogas en nuestro país.

Desde la red, denunciamos la invisibilidad y la doble discriminación a la que se ven sometidas las mujeres por el hecho de consumir drogas y por ser mujer.

Las mujeres se encuentran con dificultades para acceder a los tratamientos de drogodependencias actuales ya que los recursos y los programas están pensados para los hombres. El sistema no atiende de forma adecuada a las mujeres con problemas de adicciones. Sirva como ejemplo la insuficiente de atención que existe hacia el consumo de psicofármacos en mujeres, una realidad mucho más frecuente en ellas que en ellos.

Coincidiendo con este 26 de junio, queremos que la sociedad sepa que un alto porcentaje de las mujeres con problemas de adicciones ha sufrido o sufre algún tipo de violencia de género. Y esto sin olvidarnos de que su adicción actúa como una limitación para el acceso a los recursos de acogida de la red de violencia de género, lo que pone en clara evidencia la urgente necesidad de coordinación entre la red de atención a las adicciones y la red de violencia de género.

La situación se agrava en los centros penitenciarios, donde las mujeres representan el 8% de la población reclusa. Y entre ellas, las mujeres con problemas de adicción suman un tercer factor de discriminación, debido a su condición de privación de libertad en unos centros que tampoco están adaptados a sus necesidades.

Advertimos también que en los contextos de ocio se continúa penalizando el consumo de drogas por parte de la mujer a causa del prejuicio social y del estigma, considerándose este consumo como un atenuante para los hombres y un agravante para las mujeres en los episodios de violencia sexual.

Desde la Asociación NOESSO constatamos esta realidad discriminatoria hacia la mujer consumidora de drogas en nuestro entorno provincial y reivindicamos una mayor visibilización de esta situación. Al menos el 80% de las mujeres con adicciones no acceden a la red de recursos, y en muchos casos ni se atreven a ponerle nombre a su problema, y menos aún a compartirlo con sus familiares y amigos.

Todas estas realidades continúan siendo consecuencia de un sistema de valores patriarcal. Desde UNAD pedimos un rediseño de los recursos y programas actuales para que se adapten a las necesidades de las mujeres. Demandamos más profesionales con formación en perspectiva de género para que, desde un primer momento, las mujeres con problemas de adicciones reciban un trato adecuado y respetuoso desde un clima de confianza y en un espacio seguro.

 

CARTEL DIA 26 JLa Asociación NOESSO corrobora la discriminación existente.

La Asociación No Estás Solo viene trabajando en el ámbito del tratamiento de las adicciones desde 1990. Cuenta con una red de centros y programas para hacer frente a las adicciones que van desde el tratamiento ambulatorio, el abordaje en Centro de Día, en su Comunidad Terapéutica y en las Viviendas de Apoyo a la Reinserción.

Durante el último ejercicio pasaron por alguno de sus programas un total de 1750 personas en las áreas de Adicciones, Menores con Trastornos y de Inserción Laboral. Sin embargo, como reflejan los datos nuestra Memoria de Actividades, mientras que en el Área de Empleo las mujeres atendidas suponen el 70%, en el de Adicciones apenas llegan al 8%. Este dato revela la denuncia que hacemos desde UNAD.

Por último, señalar que todos los centros de NOESSO hace una década que dejaron de estar destinados a hombres, como se ha impuesto en buena parte de los centros residenciales que atienden a personas con adicciones, para convertirse en programas mixtos.

UNAD, la red más importante para el tratamiento de adicciones de Europa

UNAD es la mayor ONG de Europa dedicada a la atención de las personas con problemas de adicciones y está integrada por más de 260 entidades repartidas por todo el Estado. Esta red desarrolla anualmente más de 2.000 programas, de los que se benefician alrededor de 1.200.000 personas.

LAS ENTIDADES ANDALUZAS DE ATENCIÓN A LAS ADICCIONES REALIZAMOS 15.000 INTERVENCIONES EN EL PASADO AÑO 2016

Del total de personas atendidas, la mayoría de ellas tenía entre 26 y 44 años de edad, siendo muchas consumidoras de varias sustancias.

Noesso como entidad miembro de la red UNAD-Andalucía y ENLACE da a conocer las conclusiones del estudio sobre el perfil de las personas atendidas por problemas de adicciones durante el pasado año 2016. Este estudio, en el que han participado un total de 64 entidades, ha sido coordinado por UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente) en colaboración con el Colegio de Sociólogos de Madrid y gracias al apoyo del Plan Nacional Sobre Drogas (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad).

Entre las conclusiones recogidas de 15.000 intervenciones realizadas en servicios prestados por las entidades de intervención psicosocial de UNAD, destaca que la franja de edad más atendida es entre 26 y 44 años (55%), que consumen varias drogas en el 75% de los casos. En el caso de los hombres, el tiempo de consumo es superior a los 11 años en un 48%, mientras que entre las mujeres oscila entre 6 y 10 años (36%). Entre las mujeres más jóvenes, de entre 16 y 25 años, está aumentando ligeramente el porcentaje, lo que puede significar dos cosas: una mejora del acceso a los recursos para las mujeres o un aumento del consumo entre las mujeres jóvenes.

La mayoría de las personas usuarias han sido atendidas en recursos asistenciales, seguido de los servicios de asesoramiento jurídico.

Respecto a las sustancias consumidas, se mantienen las tendencias de consumo que ofrecen otros estudios estadísticos y, obedeciendo a diferencias de género ya detectadas, los hombres consumen más sustancias ilegales y las mujeres superan ligeramente a los hombres en problemas con el alcohol, cuadriplicándolos en cuanto a ansiolíticos y somníferos.

Concretamente, en lo que se refiere a quienes recibieron atención por primera vez en 2016, las mujeres superan a los hombres en el consumo de alcohol en un 31%, tal y como indicábamos. Un 17% de ellas son usuarias de ansiolíticos o somníferos, mientras que entre los hombres se demanda mayor asistencia debido al consumo de cocaína (27%) y cannabis (17%).

El capítulo dedicado a las adicciones sin sustancia sitúa en primer lugar la adicción al juego (43% de las personas atendidas). Además, durante estos últimos años, estamos viendo que la adicción al teléfono móvil cobra importancia, llegando a ser un problema para un 32% de personas. Los videojuegos e internet son la causa de la solicitud de asistencia para el 10% y 6% respectivamente de usuarios y usuarias. En este grupo también se observan claras diferencias de género. Entre las mujeres destaca la adicción al teléfono móvil (50%), mientras que entre los hombres es más frecuente el juego patológico (52%).

En la red UNAD Andalucía destaca la importante labor de asesoramiento, apoyo y acompañamiento a las familias de las personas con problemas de adicciones que realizan las entidades andaluzas, y un problema común entre más de la mitad de las personas atendidas: el desempleo, y en consecuencia, los problemas económicos derivados.