El lugar de las ONG en una sociedad en crisis, artículo de opinión en el 30 aniversario de EMET-Arcoiris

El lugar de las ONG en una sociedad en crisis
Juan Sánchez Miranda (Presidente de la Fundación No Estás Solo)

“Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.”
(Gabriel Celaya)

Ante todo, mi felicitación sincera a mis amigos y amigas de la Fundación Emet Arcoiris en su 30 aniversario, a ellos que tomaron partido hasta mancharse y superaron ese poderoso e invisible cerco que nos ata a nosotros mismos, para abrirse al sufrimiento ajeno. Y, con ellos, a todos los que han sabido hacerse compañeros de viaje de los que sufren, para combatir juntos el fatalismo y crear nuevas oportunidades de vida.

30 años de historia acumulada

Los años 80, momento en el que iniciara sus primeros pasos, la Asociación Arcoiris, hoy Fundación Emet–Arcoiris, fue una década especialmente rica y generosa en cuando al número de entidades sociales que comenzaron a andar en nuestro país. Evidentemente no se trata de mera casualidad o pura coincidencia, sino que se dan una serie de condiciones sociales, políticas, culturales, y de todo orden, que actúan como catalizadoras de todo un movimiento asociativo que sin duda alguna ha contribuido de manera muy especial al desarrollo de la democracia participativa y muy especialmente a la puesta en marcha del llamado estado del bienestar en nuestro país.
No sólo acabábamos de salir de una larga etapa de silencios forzados por los rigores y estrecheces de la dictadura, sino también de migraciones y exilios, de represión y de pobreza. Los ochenta, fueron como el pistoletazo de salida para una sociedad moderna, deseosa de quitarse de encima la mordaza, en la que se multiplicaron las iniciativas de participación política, sindical, vecinal, …. Particular protagonismo ha jugado en estos últimos tres decenios el movimiento asociativo, dando lugar a lo que hoy conocemos como tercer sector, que se ha convertido sin duda en un actor clave en el desarrollo social y económico de nuestro país. Baste recordar que ocupa a más de 400.000 profesionales y que en el pasado 2012 atendió a más de doce millones de personas.

Entre el Estado y el mercado

Es evidente que en las sociedades donde no existe lo que conocemos como Estado del Bienestar la respuesta a las necesidades humanas y a los problemas sociales que se generan cuando estas no son satisfechas no pueden tener otra solución que la que proporcionan los propios recursos de la comunidad, generalmente procedentes del seno de la propia familia, o aquellas que ofrecen los mercados. Unas y otras dependen, como no puede ser de otro modo, de las capacidades que cada individuo tiene para procurarse o pagar los servicios que precisa. Esta es la primera explicación de las profundas desigualdades existentes, fundamentalmente en los denominados países en vías de desarrollo.
Por otra parte, hay algunas necesidades que no resultan interesantes para los mercados, que como es sabido están movidos siempre por la legítima búsqueda de actividades que le generen beneficios. En estas circunstancias, cuando hay carencias que no se pueden satisfacer porque no tenemos capacidad propia para generar respuestas o comprarlas en el mercado, o simplemente no están disponibles porque no generan negocio, aparecen las situaciones de exclusión y de marginalidad, que se expresan de muy diversas formas.
En los países desarrollados, hemos visto crecer, de manera especial en las últimas décadas, las respuestas de los estados a las necesidades sociales dotándose de sistemas de protección universal en cuestiones básicas como la educación, la sanidad, los servicios sociales,…
Sin embargo, también las iniciativas estatales son con frecuencia incapaces para satisfacer todas las demandas de la población, unas veces porque los recursos son insuficientes, otras porque las problemáticas son variadas y cambiantes, y las respuestas de los sistemas públicos son mucho más lentas de lo que la realidad social requiere.
Es precisamente, en ese ámbito donde el mercado no interviene o sus ofertas resultan inaccesibles, y donde el estado tampoco ha logrado arbitrar respuestas oportunas, donde la sociedad civil encuentra especialmente su campo de actuación. El factor de proximidad, muchas veces  por tratarse de iniciativas que surgen de los propios afectados que se agrupan, o la sensibilidad de agrupaciones altruistas en otros casos, están en el origen de lo que genéricamente  se ha denominado Tercer Sector, y que ocupa un espacio cada vez más relevante, tanto por la dimensión de la actividad que realiza, por el número de personas que atiende, por la dimensión de profesionales y voluntarios que implican, como por la contribución y participación democrática que aportan.
La aportación de las organizaciones no lucrativas es tan plural que resulta muy complejo realizar una clasificación que pueda contenerlas a todas. Unas veces orientan su actuación a denunciar situaciones de exclusión, otras se especializan en la defensa de derechos, otras concentran su esfuerzo en arbitrar respuestas y gestionar servicios,… Todas tienen en común el hecho de trascender la búsqueda de la satisfacción de necesidades propias para procurar la realización de metas colectivas, la lucha por alcanzar el bien común más allá de los intereses particulares.
En la década de los ochenta, los sistemas de protección en nuestro país en muchos aspectos se encontraban dando sus primeros pasos, y el despliegue de la actuación del tejido social que va progresivamente dando respuestas que unas veces hacen para reclamar y urgir la actuación del Estado, otras anticipan el tipo de dispositivos que más tarde asumirá como propios el mismo sistema público, otras lo que propician es la sensibilización social o la agrupación de afectados, otras empiezan siendo una prestación privada de servicios que más tarde serán reconocidos, acreditados y concertados por la propia administración.
Así la iniciativa social no ha dejado de prestar un valioso servicio a la sociedad española ante el vacío y la ausencia del Estado, ya sea denunciando la falta de compromiso público ante los problemas sociales, otras dando respuestas novedosas y alternativas, otras contestando frente a situaciones de discriminación o de exclusión; en unas ocasiones cooperando con el sistema público, otras trabajando de manera claramente paralela, otras en franca confrontación. Fuera como fuera, y más allá de la deriva que cada una de las entidades sociales haya tomado con el paso de los años, el tercer sector ha generado una red de respuestas que no sólo se han anticipado, sino que en gran medida han inventado el estado del bienestar, al tiempo que han propiciado un amplio espectro de participación y de implicación democrática de los ciudadanos en la solución de los problemas sociales a los que ha tenido que hacer frente la sociedad española en los últimos años.

El lugar de las ONG,s en tiempos de crisis

Durante todo este proceso de creación del estado de bienestar la posición de los diferentes actores no ha dejado de variar en la forma de interactuar unos con otros. Particular mención merecen los cambios que venimos experimentando en estos últimos años, en gran parte provocados por el contexto de crisis económica que atravesamos, pero también por la orientación ideológica de los partidos gobernantes. En algunos sectores el Estado está aplicando una política de recortes y de privatizaciones que, en el fondo, son expresión de una actitud de retirada progresiva de lo público dejando a los ciudadanos a merced de lo que puedan comprar en el mercado y, por tanto, generando nuevas áreas de exclusión y de desigualdad social.
Es cierto que “el todo gratis y para todos” tiene sus límites, y que la crisis la actual ha servido para poner a prueba la resistencia del sistema publico, pero no lo es menos que si algo legitima la razón de ser del Estado no es otra que la de procurar la reducción de las desigualdades a través de la prestación universal de servicios públicos, ya sea mediante su actuación directa o con la participación de la iniciativa social o del mercado. De seguir profundizándose en esta dinámica de abandono de la responsabilidad pública por parte del Estado, particularmente en el sistema educativo, sanitario y de servicios sociales, cediendo terreno a los intereses puros del mercado, no haremos sino retroceder a pasos agigantados en las mejoras alcanzadas.
En este contexto, no cabe duda que el tercer sector vuelve a tener un papel relevante que cumplir, siempre que supere el riesgo de convertirse en mero gestor barato de servicios públicos,  y vuelva a recuperar esa pluralidad de funciones que ocupó de manera especial en sus inicios, cuando sus acciones eran tanto un anuncio de lo que debía de ser, como una denuncia de las situaciones de exclusión a las que el Estado debía dar respuesta, y a las que de manera subsidiaria, la ONG en cuestión estaba dando una respuesta transitoria.
Desde aquí es preciso reivindicar el papel de las ONG,s no sólo por los servicios valiosos que prestan a nuestra sociedad, sino porque actúan como sensores de lo que ocurre en cada momento, en cada rincón del territorio, y disparan las alarmas, tocan arrebato, mientras que inventan, proponen, concitan solidaridades, actúan con lo que tienen. Todo esto aunque el Estado permanezca ausente, pero nunca para sustituirlo y menos para convertirse en una excusa de la inacción de aquel, sino para desvelar y denunciar las zonas de exclusión que deben ser atendidas.

La reforma de la Ley de Subvenciones del Gobierno nacional preocupa porque puede desaparecer el 90% de las entidades del tercer sector

El Anteproyecto que modifica la Ley General de Subvenciones hasta ahora vigente conduciría a un verdadero calvario administrativo y a un altísimo riesgo financiero para las organizaciones del Tercer Sector dado el enorme empeoramiento que implica en cuanto  al acceso a las subvenciones, el cobro de anticipos, los porcentajes de cofinanciación, los procesos de justificación, y el régimen sancionador exorbitante.

En lo referente a aspectos relativos a cofinanciación, la Plataforma recuerda que el Anteproyecto establece un sistema de cofinanciación para todas las entidades objeto de subvención con independencia de los programas que se desarrollan, lo que implica que los servicios que se prestan a las personas en riesgo de exclusión social a través del Tercer Sector, tendrán que ser cofinanciados con otro tipo de fondos privados.

La Plataforma afirma que el sistema de servicios sociales y de mantenimiento de los derechos sociales básicos “no es una responsabilidad de la cual la administración pública pueda liberarse, dejándola en manos privadas, ya que resulta básico para el correcto funcionamiento democrático de una sociedad inclusiva”.

Además, insiste en que el sistema de cofinanciación lleva a la situación paradójica de que sean las propias entidades sociales las que están financiando a la administración pública para el cumplimiento de sus obligaciones con la ciudadanía más desprotegida.

De mantenerse la redacción propuesta, tal y como está redactada la cofinanciación, abocaría a muchas entidades receptoras de subvenciones del sector social a su material desaparición o bien a permitir la entrada de capital privado y lucrativo.

Sobre los aspectos relativos a la finalidad y posibles entidades receptoras, la PTS alerta de que la indefinición en algunos artículos puede abrir la percepción de subvenciones a entidades privadas que persiguen fines lucrativos. Es por ello que se pretende traer al artículo el concepto de “interés general” que figura en el texto de la Ley vigente.

En cuanto a los aspectos relativos a regulación de anticipos, la PTS lamenta que en la propuesta no se plantee modificar el artículo que establece que el pago de la subvención no se realizará hasta su justificación y recuerda que para las entidades del Tercer Sector de Acción Social tiene una especial incidencia la necesidad de liquidez para hacer frente a sus objetivos, por los que se ejecutan proyectos sociales de atención directa a colectivos vulnerables, que como norma general deberían comprender el pago anticipado de la subvención.

En caso contrario se obliga a las entidades a actuar sometidas a condiciones de crédito. De mantenerse la redacción propuesta, la regulación hará que sea casi imposible que entidades sin grandes recursos patrimoniales puedan abordar actividades subvencionadas.

El presidente de la Plataforma del Tercer Sector, Luciano Poyato, ha tenido varios encuentros en el marco de la Comisión de Diálogo Civil con la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad para abordar esta reforma.

Seminario Ley de Subvenciones

El Seminario organizado por la Plataforma, abordará, entre otras cuestiones, la experiencia del Tercer Sector en la tramitación de la Ley 38/2003 General de Subvenciones y su impacto en el Tercer Sector, el anteproyecto de la nueva Ley General de Subvenciones y las principales novedades respecto a la legislación vigente, y previsible impacto en el sector.

Se trata de un coloquio abierto para debate y propuestas de las entidades del Tercer Sector sobre el anteproyecto de Ley. Posteriormente, se redactará un documento de conclusiones con los aspectos más relevantes abordados durante la jornada.

Quién integra la Plataforma

La Plataforma del Tercer Sector se constituyó el 10 de enero de 2012 como una entidad sin ánimo de lucro que pretende defender el valor de lo social desde una voz unitaria, a la vez que intenta promover soluciones en favor de los colectivos más desfavorecidos, proteger los derechos sociales e impulsar la igualdad entre las personas.

Fue fundada por siete de las organizaciones más representativas en el ámbito de lo social: Plataforma del Voluntariado de España (PVE),  Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión social en el Estado Español (EAPN-ES), Plataforma de ONG de Acción Social (POAS), Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), Cruz Roja Española, Cáritas y la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE).





















“Fiare”, grupo de banca ética en el que participa la Asociación NOESSO, prevé el comienzo de su actividad abierta en septiembre

Son cuatro las líneas de proyectos que apoyará “Fiare” mediante el crédito bancario para y por las organizaciones que participan en él: aquéllos relacionados con el cuidado del medio ambiente, los que fomenten la inserción social de personas en situación de exclusión social, los proyectos que contribuyan al desarrollo y al comercio justo en países del sur y el cuarto ámbito es el de aquellas iniciativas empresariales que promuevan transformación de valores sociales y culturales.

Beatriz Oliver, coordinadora del grupo de entidades y personas socias en Andalucía Oriental de “Fiare”, ha indicado que esta entidad “no va a estar presente donde no haya una realidad social que se haga cargo de la hacerla presente y desarrollarla”. La colaboración y cooperación de las entidades y organizaciones que forman “Fiare” son las que van a definir el camino de la herramienta financiera. “Todos los socios del banco decidimos sobre los proyectos y créditos que se van aprobando. Como todos somos “Fiare”, todos decidimos qué se hace con ese dinero, hacemos del ámbito económico un lugar de solidaridad”.

La banca ética (Banca Popolare Etica, FIARE en España) lleva trabajando unos 10 años, organizándose. Cumplidos los requisitos legales del sistema bancario, ahora podrá trabajar. Actualmente, unas 500 asociaciones (desde cooperativas, ongs y federaciones) apoyan esta iniciativa. Su objetivo no es obtener beneficios sino aumentar el número de personas y empresas que contribuyan a crear conciencia social.

La estructura de asociados de “Fiare” a nivel nacional tiene tres zonas (con centro en Madrid, Bilbao y Barcelona). Andalucía está formada por dos grupos locales (Andalucía Occidental y Andalucía Oriental) que trabajan en grupos de referencia para territorios más pequeños (Almería, Granada, Motril, Jaén y Málaga). En el grupo de referencia de Almería está integrada la Asociación NOESSO. Estos grupos harán una evaluación ético social de los proyectos para los que se solicite el préstamo.

Alrededor del mes de septiembre “pondremos el servicio financiero en marcha. “No es sólo poner en marcha el banco, sino que los socios participamos en marcar qué dirección seguir”.

Las organizaciones sociales deben afrontar 2014 con la búsqueda de nuevas fuentes de financiación de su actividad

Durante los días 16 y 17 de Diciembre la Asociación NOESSO participó en el III congreso celebrado por la Fundación “Grupo Develop”, al que han asistido representantes de un centenar de organizaciones sociales de toda España. En el congreso se ha profundizado en el análisis de la coyuntura de las organizaciones sociales, un sector que en 2012 prestaba servicios y atendía a doce millones de personas y que da empleo a más de 400.000 personas.

El Congreso ha puesto en evidencia la alta dependencia de la financiación pública que tiene este sector. Esta dependencia ha provocado que los recortes de las administraciones públicas están provocando una gran repercusión en la labor que llevan a cabo para ayudar a las personas. Pero además se ven perjudicadas las organizaciones en su funcionamiento, siendo preocupantes los ajustes de personal, el cierre de asociaciones y la reducción de servicios y otras decisiones. Todas estas crisis han formado parte del análisis de este congreso.
Una de las conferencias corrió a cargo de Rosario Lema, coordinadora de proyectos y calidad de  la entidad gallega COGAMI, que habló sobre las alternativas de financiación de las organizaciones sociales. En su intervención, mostró su apoyo a un modelo en el que se diversifique la financiación y se logre dividir en tres fuentes: un tercio financiado por la administración, otro por el sector privado (fundaciones y RSC de las empresas) y otro tercio con la aportación de socios y rentabilidad de los servicios  y prestaciones propias. Pronosticó un tiempo en el que el sector social tendrá que dejar de ser un apéndice de la administración para focalizar su actuación en los colectivos para los que fue creado y necesariamente dejar de estar centrada en sí mismas para abrirse a la sociedad y redoblar su esfuerzo de comunicación y transparencia.
Por su parte, las fundaciones y gestores de Responsabilidad Social Corporativa mostraron su acuerdo en que a la hora de apoyar programas sociales hay que superar la perspectiva de buenos y malos y la necesidad de que cada parte reconozca la perspectiva y el necesario reconocimiento del otro, y juntos el beneficio social y la rentabilidad social de la acción/donación.
El presidente del Grupo Develop intervino para hacer énfasis en que a pesar de las dificultades, el sector debe mantener la calidad en la gestión y que ésta sea avalada por analistas externos como garantía de transparencia de su actividad.

Petición de la Federación Enlace al Parlamento Andaluz para que no se reduzca el presupuesto social

La Federación Enlace, en la que está integrada la Asociación NOESSO, recuerda que en tan sólo 5 años (entre 2009 y 2014), la partida de “Entidades Colaboradoras” ha bajado un 69%. Estas asociaciones están viviendo situaciones extremas de asfixia, en momentos en los que la demanda de atención se está viendo incrementada hasta límites muy preocupantes. A sus puertas llegan muchas personas que no acuden a la red pública de atención ni a los servicios sociales. ¿Qué pasará cuando el cierre de asociaciones se generalice en toda Andalucía?, ¿Quién va a realizar ese trabajo de acompañamiento, de inserción y de empoderamiento?



Para ello, ha lanzado una petición a través de la plataforma Change a los Presidentes y Portavoces de los Grupos Parlamentarios en busca de alternativas. Desde ENLACE, se pide participación a través de la firma de su propuesta para que así, todas las entidades que trabajan en el ámbito de la drogodependencia y otras adicciones, puedan seguir atendiendo a las personas que están en prisión y a sus familiares, a personas sin recursos que tienen un consumo problemático de drogas, a personas con VIH-Sida y a las personas sin hogar.



Para firmar la petición, puede seguir el siguiente enlace:



https://www.change.org/es/peticiones/seguir-apoyando-el-trabajo-de-las-asociaciones-con-la-poblaci%C3%B3n-drogodependiente-m%C3%A1s-excluida-frenando-la-fuerte-bajada-presupuestaria



o hacerlo a través de los enlaces en nuestro perfil de Facebook:



https://www.facebook.com/asociacionnoesso