Entradas

HISTORIAS DE SUPERACIÓN. Cristian: «Lo que más echaba de menos era que mi madre me llevara al colegio»

La historia de un niño que aprendió a sobrevivir y de un joven que hoy ha aprendido a construir su futuro. Una nueva historia de superación con la que NOESSO celebra sus 35 años de compromiso junto a las personas más vulnerables.

 

Hay recuerdos que permanecen para siempre.

Cuando Cristian mira hacia su infancia, no habla primero de los centros de menores, ni de las peleas, ni de los conflictos que marcaron aquellos años. El primer recuerdo que aflora es mucho más sencillo y, precisamente por eso, mucho más profundo. «Lo que más echaba de menos era el cariño de mi familia… que mi madre me llevara al colegio.» Con apenas cinco años comenzó un largo recorrido por distintos recursos de protección. Creció rodeado de otros niños y educadores, pero lejos de la vida familiar que cualquier menor necesita para sentirse seguro. Aquel vacío afectivo fue dejando huella. Con el paso de los años aparecieron las conductas que muchas personas solo veían desde fuera: peleas, enfrentamientos, fugas y una profunda dificultad para controlar la ira. Detrás de cada conflicto había un niño que no encontraba otra forma de expresar el dolor, la frustración y la necesidad de sentirse querido. «Buscaba llamar la atención», reconoce hoy con una serenidad que entonces parecía imposible. Su recorrido le llevó primero por distintos centros de protección hasta que, siendo todavía un adolescente, llegó a los recursos educativos de NOESSO.

 

La llegada a NOESSO supuso un punto de inflexión.

No porque el cambio fuera inmediato, sino porque, por primera vez, sintió que había personas con tiempo para escucharle, comprenderle y acompañarle. «Los educadores hablaban conmigo. Tenían tiempo para dedicarte.» Ese acompañamiento cotidiano, la cercanía de los profesionales, el trabajo educativo constante y una relación basada en la confianza fueron abriendo poco a poco una puerta hacia una vida diferente. Cristian recuerda especialmente a quienes supieron acercarse incluso en sus momentos más difíciles. «Cuando me daban los ataques de ira, venían, me abrazaban y me decían que tenía que buscarme un futuro.»

 

Aquellas palabras fueron calando lentamente.

Comprendió que seguir respondiendo con violencia solo le conduciría a más sufrimiento. Empezó a descubrir que existía otra manera de afrontar los problemas y que también él podía construir un proyecto de vida distinto. Hoy, varios años después, habla desde una realidad completamente diferente. Hace tiempo que dejó atrás las peleas. Trabaja, continúa preparándose para obtener el título de Educación Secundaria y ha recuperado la relación con su familia. Pero, sobre todo, ha aprendido algo que considera esencial: pensar antes de actuar y hacerse responsable de su propio futuro. «Ya me sé controlar muchísimo más. Hace años que no me peleo. He buscado trabajo y he vuelto a juntarme con mi familia.»

 

Hoy Cristian es un hombre que está construyendo su futuro y el de su familia

Cuando se le pregunta cuál es ahora su mayor sueño, su respuesta vuelve a conectar con aquel niño que un día echaba de menos el calor de un hogar. «Quiero encontrar un trabajo en el que esté a gusto… y formar una familia.» Cristian sabe que el camino no ha sido fácil. También sabe que el cambio no depende únicamente de quienes acompañan, sino del esfuerzo personal de quien decide dar un paso adelante cada día. Por eso, al terminar la entrevista, sus últimas palabras son de agradecimiento. «Gracias por ayudarme. Me habéis enseñado a afrontar mis problemas y a no ser la misma persona que era antes.»

La historia de Cristian forma parte de la colección «35.000 historias de superación», una iniciativa con la que NOESSO conmemora sus 35 años de trayectoria. Porque detrás de muchas conductas difíciles hay historias que necesitan ser escuchadas. Y porque, cuando una persona encuentra apoyo, confianza y nuevas oportunidades, siempre puede comenzar a escribir un nuevo capítulo de su vida.

 

La ASOCIACION NOESSO se suma al comunicado de APAES y ACCAMPA para dar visibilidad a la situación del sector de protección de menores en Andalucía.

Desde la Asociación Andaluza de Entidades de Iniciativa Social y Acción Social (APAES) y la Asociación de Centros Católicos de Ayuda al Menor Patronal Andaluza (ACCAMPA), patronales mayoritarias en nuestra comunidad autónoma que trabajamos en el sector de menores en protección y de menores infractores, queremos manifestar nuestro más profundo dolor a su familia y compañeros por el trágico fallecimiento de la compañera Belén Cortés Flor en Badajoz.

Ante este dramático suceso y aún consternados/as por la noticia, queremos exponer ante la sociedad andaluza que la labor socioeducativa que se realiza en los recursos de atención a menores/jóvenes es muy importante y al mismo tiempo muy poco reconocida; que este sector abarca por un lado: la protección del menor ante situaciones de abandono, negligencia, abusos…de sus familias (por eso debe ser asumida la tutela por parte de la Administración Pública) y por otro la de reforma, cuando un/a menor infringe la ley y comete un delito.

En ambos casos, son menores: niños y niñas que por circunstancias ajenas a ellos/as no han podido disfrutar de una infancia normalizada. Es fundamental recordar que los/as menores atendidos/as en los centros de protección y reforma son, ante todo, víctimas de circunstancias que los han llevado a estas situaciones. No se puede criminalizar a todo un colectivo por hechos aislados. La mayoría de estos niños, niñas y adolescentes necesitan apoyo, educación y recursos adecuados para su reinserción y desarrollo. La alarma social generada no debe derivar en un señalamiento generalizado, sino en una reflexión profunda sobre cómo mejorar el sistema de atención y acompañamiento.

Es indudable que quienes tienen la mayor responsabilidad (quienes nos gobiernan y asumen estas competencias) deben velar por ofrecer a esta parte más «débil» de la población, recursos que les permitan ser protegidos/as en esos duros años para ellos/as. Por eso, consideramos crucial que las Administraciones doten de recursos suficientes para aumentar la ratio del personal: profesionales que trabajan con generosidad y viven por y para estos/as niños/as en estos recursos socioeducativos.

Es más que evidente que no puede haber turnos de un solo trabajador/a para atender a 6 u 8 niños/as, porque lo que ha pasado con Belén no puede volver a suceder y porque, con más recursos podremos ofrecer un servicio de apoyo y acompañamiento de mayor calidad.

Por último, nos afecta, cuando escuchamos declaraciones de personas, medios de comunicación y/o colectivos que manifiestan su queja ante la «privatización» de estos recursos. Las entidades sociales (el 90% aglutinadas en estas dos Patronales) llevamos décadas trabajando en beneficio de estos menores y jóvenes en desprotección y/o riesgo de exclusión social en Andalucía, con más o con menos recursos, con más o con menos apoyos de las Administraciones, con más o con menos estabilidad, pero siempre con la misma vocación de servicio y de atención a quienes son el futuro de nuestra sociedad.

Desde ACCAMPA y APAES reiteramos nuestro compromiso con los niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad y con todos/as los/as trabajadores/as que cada día dedican su esfuerzo a su atención. Es momento de actuar con responsabilidad y con una visión constructiva para mejorar el sistema en Andalucía.

Acto Escuelas de Segunda Oportunidad

NOESSO se acredita en las Escuelas de Segunda Oportunidad, convirtiéndose en referente para el empleo joven de Almería

Aumenta el consumo de Cannabis en la población adolescente