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Clausura del programa Reincorpora con el que 15 personas han recibido formación en actividad agrícola

En el acto de clausura participaron los alumnos y las alumnas así como representantes de Asociación NOESSO (su presidenta, María Luisa Martín) La Caixa (su director del área de Negocio, Jesús Vega), Fundación No Estás Solo (su director, Juan Sánchez Miranda), el Ayuntamiento de Vícar (su alcalde, Antonio Bonilla), la Escuela Familiar Agraria Campomar (su director Luis Suances) y el centro penitenciario «El Acebuche» (su director, Miguel Ángel de la Cruz).

El alumnado del programa Reincorpora, todos ellos en la parte final de la condena, han realizado un curso de actividades auxiliares en la agricultura en colaboración con Escuela de Formación Agraria Campomar. Esta formación incluía a su vez la adquisición de los carnets de manipulador de alimentos, aplicador de productos fitosanitarios y carretillero, muy demandados actualmente en el mercado laboral local.

El itinerario formativo del programa Reincorpora ha sido realizado gracias a un trabajo en red, en el que participan la Obra Social ”la Caixa”, el Centro Penitenciario, Campomar y a la Asociación NOESSO. Los participantes no sólo han recibido una formación en actividades agrícolas en consonancia con las demandas del sector, sino que además han realizado prácticas en diferentes empresas de la zona, teniendo la oportunidad de desarrollar profesionalmente los conocimientos y destrezas adquiridos.

En este marco, los internos también han llevado a cabo un servicio solidario vinculado a la formación que ha incluido colaboraciones con el Banco de Alimentos, la rehabilitación de un espacio en la escuela Campomar como huerto ecológico y diferentes actuaciones orientadas a la sensibilización de jóvenes acerca del respeto al medio ambiente, la sostenibilidad y los beneficios de la agricultura ecológica. Se pretendía además que los destinatarios conocieran los valores y exigencias que tiene para el cuidado del medio ambiente y la salud alimentaria la prohibición de pesticidas, el uso adecuado de productos fitosanitarios, la utilización de insectos para para combatir las plagas, etc.

En estos momentos, la Asociación NOESSO lleva a cabo con los participantes acciones de orientación sociolaboral y búsqueda activa de empleo, diseñando un itinerario personalizado de inserción para cada alumno con el objetivo de lograr su incorporación efectiva al mundo laboral, trabajando con ellos competencias básicas para el empleo y para su integración en la sociedad. Estas acciones se enmarcan en el programa Incorpora de a Obra Social ”la Caixa”.

Atención integral

El objetivo de Reincorpora es contribuir a la integración social y laboral de los internos a partir de la realización de un itinerario personalizado de seis meses de duración que incluye:

– Cursos de formación en oficios fuera del centro penitenciario.

– Realización de un servicio solidario vinculado a la formación.

– Derivación de los participantes a Incorpora, el programa de integración laboral de la Obra Social ”la Caixa”, que ya ha facilitado más de 86.000 puestos de trabajo a personas desfavorecidas.

Así, con un planteamiento pionero en el ámbito penitenciario, y buscando ofrecer una atención integral, Reincorpora está basado en el concepto de aprendizaje-servicio, una propuesta educativa que combina intencionalidad pedagógica y utilidad social. En este caso, se aplica a un itinerario de inserción que conjuga la formación en oficios, las actuaciones de servicio a la sociedad y la integración laboral.

La colaboración con entidades sociales de toda España especializadas en la atención a este colectivo permite ofrecer itinerarios de inserción sociolaboral personalizados y, por ello, adaptados a las necesidades específicas de cada participante.

La participación y el acompañamiento de las entidades sociales son piezas clave del programa. Su actividad se concreta en dos vías de actuación: la preparación y realización de los proyectos de servicio solidario, y el acompañamiento de la persona a lo largo de todo el itinerario de integración sociolaboral. De este modo, se promueve el proceso de cambio desde una perspectiva integral, ayudando a afrontar tensiones emocionales y problemas cotidianos.

El presidente de la Fundación Bancaria ”la Caixa”, Isidro Fainé, explica: «Llevamos prácticamente una década apoyando la reinserción social de reclusos, primero a través de becas y desde hace cuatro años apostando por la atención integral mediante el programa Reincorpora. La continuidad de este tipo de iniciativas no sería factible sin el afán de superación y la voluntad de cambio de los participantes. Este el mejor acicate para Reincorpora y lo que, un año más, nos motiva a seguir trabajando para dar segundas oportunidades».

REFLEXIONES EN MATERIA DE JUSTICIA PENAL Y PENITENCIARIA.

REFLEXIONES EN MATERIA DE JUSTICIA PENAL Y PENITENCIARIA.

Las entidades que suscribimos este documento de reflexión tenemos una larga experiencia en

la intervención con personas privadas de libertad en los centros penitenciarios de todo el

territorio español. Gracias al contacto directo con la realidad penitenciaria en estas tres

últimas décadas, hemos podido comprobar que las prisiones han terminado convirtiéndose en

un lugar lleno de personas pobres y personas que, con carácter previo, sufrían situaciones de

exclusión social, ahondando aún más la estancia en prisión en sus situaciones de

vulnerabilidad social.

Por ello, con este documento que presentamos y partiendo de un análisis de la realidad

penitenciaria y de los niveles de precariedad, (empobrecimiento, enfermedad,

drogodependencia, enfermedad mental, etc.) que presenta la población reclusa, y de la

experiencia de las entidades de la sociedad civil que intervienen en apoyo a esta población,

queremos manifestar lo siguiente:

  • Preocupación por la deriva que presenta la reforma penal recientemente presentada

    (Anteproyecto).

    • Convencimiento de que el encarcelamiento y más en las condiciones actuales, causa

      daños profundos en quienes lo sufren y en su entorno familiar.

      • Reflexión sobre las posibilidades de aplicar alternativas a la prisión a muchas personas

        internas (afectadas por enfermedades mentales, drogodependencias, etc.)

        • Reflexión sobre la criminalización de la pobreza (el porcentaje de población por debajo

          del umbral de pobreza, según La Encuesta de Condiciones de Vida 2012 del Instituto

          Nacional de Estadística, aumenta en las personas entre 16 y 64 años, pasando del

          19,4% en 2010 al 21,0% en 2012).

          • Necesidad de potenciar medidas dirigidas a la resocialización (Ley Orgánica

            Penitenciaria).

            • Destacar los riesgos que conlleva la posible privatización de los centros penitenciarios.
            • Defender la presencia de las entidades sociales en un medio tan proclive a la exclusión

              social.

              • Trasladar a la sociedad nuestra creencia en las capacidades de las personas para

                aprender, cambiar y mejorar.

                En septiembre del año 2012 permanecen en los distintos centros penitenciarios españoles

                unas 69.500 personas (Secretaria General de Instituciones Penitenciarias-SGIIPP) presentando

                un perfil marcado por:

Una situación socio-económica de clara desventaja que se ve incrementada por el propio ingreso en prisión: escasos o nulos recursos económicos, procedentes de

barrios o zonas marginales y/o infraviviendas, analfabetismo o escasa formación

básica, ausencia de formación o experiencia laboral, otros miembros de su familia en

prisión…

Una gran incidencia de los problemas de drogodependencias que en muchos casos

constituyen la causa de la comisión delictiva.

Un importante aumento de la población inmigrante en la última década: en

septiembre de 2012, según la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias

(SGIIPP) la población inmigrante constituye un 33,75% del total de internos (23.445).

Según datos de la SGIIPP, un 62,83% están internos por haber cometido delitos contra la propiedad (robos y hurtos: un 36,13%) y un 26,70% por pequeños delitos contra la salud pública (“menudeo” o “mulas” del narcotráfico internacional), que muchas veces son víctimas de la explotación, los abusos y las amenazas de estas redes

mafiosas. Las personas que están privadas de libertad por infracciones contra la

propiedad y las que lo están por tráfico de drogas a pequeña escala suman las ¾ partes

de toda la población penitenciaria, delitos de escasa o media gravedad y claramente

identificados con situaciones de pobreza. En cuanto a personas mayores de 70 años

en prisión, se ha pasado de 1416 (2,12%) del año 2007 a 1941 (2,79%) en 2012, y de

ellos 229 preventivos en espera de juicio.

El número de internos/as que lo están por delitos de violencia grave es muy escaso o

insignificante: homicidios un 6,5% y lesiones un 4,69% (SGIIPP).

El número de mujeres que cumplen condena en prisión asciende 3.952 y 1.068 están

en espera de juicio (SGIIPP de septiembre de 2012). El número de presos en situación

de preventivos se eleva en la misma fecha a 10.980.

Casi la mitad de los internos tienen antecedentes penales.

El estado de salud de las personas que llenan las prisiones está muy deteriorado: los

niveles de incidencia de enfermedades graves como el VIH-SIDA, la hepatitis C o la

tuberculosis multiplican varias veces los niveles normales en la población en

libertad. Además, como se viene manifestando desde la propia administración

penitenciaria, la incidencia de enfermedad mental es alarmante. Según estadísticas

de la SGIIPP, en torno al 40% de los presos padece un trastorno mental, el 22,4% está

afectado de Hepatitis C y el 6,3% tiene VIH. En muchos casos, el primer contacto que

se produce entre estos y el sistema sanitario, se da, precisamente, en prisión al

proceder de contextos de pobreza o exclusión social.

Se da la circunstancia de que a muchas de estas personas se les podía haber aplicado

alguna alternativa a la prisión, por ejemplo, seguir tratamiento de drogodependencias

o algún programa terapéutico o formativo específico.

Esta realidad que vivimos día a día las entidades del Tercer Sector (también el personal de los

centros penitenciarios) nos lleva a hacer una primera reflexión acerca de la forma en la que,

como sociedad, estamos abordando la problemática de la exclusión social o la de la

enfermedad mental y a concluir que existe una clara criminalización de la pobreza.

Queremos recordar que conforme al artículo 25.2 de la Constitución Española (CE), las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación yreinserción social y no podrán consistir en trabajos forzosos. En este artículo se plasma lo que

se conoce con el nombre de principio resocializador, que nació con el deseo de otorgar una

utilidad al espacio de tiempo que una persona pasa cumpliendo una pena de prisión, procurando realizar intervenciones dirigidas a su recuperación para la sociedad y a la evitación

de futuras conductas delictivas. Ello tiene su reflejo en la Ley Orgánica General Penitenciaria

(LOGP), que en su art. 1 establece la finalidad de reeducación y reinserción social de los

Centros Penitenciarios. Todas las actividades de tratamiento penitenciario están dirigidas a la

persecución de este objetivo resocializador, en cuyo desarrollo los/as especialistas de la

administración penitenciaria y de las entidades del Tercer Sector trabajamos codo con codo.

En este sentido, manifestamos nuestra más absoluta creencia en las capacidades de las

personas para aprender, cambiar y mejorar y queremos trasladar a la sociedad de una manera

enérgica que ello ciertamente es posible.

Porque creemos en las posibilidades de resocialización de las personas que en algún

momento de su vida han acudido al delito y porque somos conscientes de que el

encarcelamiento, a pesar de todos los esfuerzos de la administración penitenciaria y las

entidades que intervenimos en ese entorno, causa daños profundos en quienes lo sufren y su

entorno familiar, apostamos por avanzar en el desarrollo del sistema de alternativas a la

prisión y de las formas de cumplimiento de la pena más compatibles con la incorporación

social de la persona penada. Tenemos el convencimiento de que potenciar estas medidas es la

mejor manera de prevenir la comisión y reincidencia en el delito.

En este sentido, con la reforma penal anunciada no se hace una revisión de las medidas

alternativas a la prisión que permita avanzar en la línea mencionada de otros países de nuestro

entorno geográfico y cultural, sino que, por el contrario, insiste en aumentar el castigo a las

personas más débiles, señalándolas como el chivo expiatorio de todos los problemas sociales;

sí nos ofrece la posibilidad de flexibilizar los requisitos de aplicación de las alternativas a la

prisión con las que contamos e incorporar otras con éxito demostrado durante años en

diversos países, como, por ejemplo, la suspensión del propio proceso penal o del fallo o la

mediación, pero consideramos que son insuficientes.

Por otro lado, en algunas ocasiones se ha hablado de la privatización de las prisiones de

adultos/as1 o de algunos de sus servicios más importantes, estando especialmente interesada

en este debate la boyante industria de la seguridad. Entendemos que en un ámbito tan

delicado como el penitenciario, en el que la persona está completamente sometida al poder de

la institución penitenciaria, estando en juego sus derechos más básicos, no es admisible la

intervención de empresas privadas, ni en la gestión de los centros, ni en la seguridad exterior o

interior, ni en el tratamiento penitenciario. La pena privativa de libertad, como pena más

gravosa de nuestro ordenamiento penal, debe ser exclusivamente asumida por el Estado,

evitando cualquier tentación de mercadear con la vida de las personas privadas de libertad y

sus derechos fundamentales, como si se tratara de cualquier otro bien o servicio.

Otra cosa bien distinta es la participación de la sociedad civil en la vida penitenciaria, en el

apoyo a las personas privadas de libertad y en las actividades de tratamiento dirigidas a su

incorporación social, que antes mencionábamos. La Ley General Penitenciaria dedica a ello el

artículo 69.2: “A los fines de obtener la recuperación social de los internos en regímenes

ordinario y abierto se podrá solicitar la colaboración y participación de los ciudadanos y de

instituciones o asociaciones públicas o privadas ocupadas en la resocialización de los reclusos”.

Esta tarea de las entidades ajenas a la prisión es de un incuestionable valor para evitar los

efectos negativos del encarcelamiento y para conseguir que la persona penada pueda

incorporarse a la sociedad sin volver al delito. El mantenimiento de vínculos diversos con el

exterior y las actividades que se pueden ofrecer, tanto de asistencia o formación como de

terapia, apoyo personal y escucha activa, son básicas y complementarias en el tratamiento

penitenciario.

A pesar de los esfuerzos institucionales por ampliación de programas y actividades producidos

en los últimos años, la insuficiencia de personal de tratamiento de la propia administración

penitenciaria convierte en más necesaria, si cabe, la colaboración con las entidades sociales en

tareas propias de apoyo al tratamiento, sin que ello suponga sustituir o compensar esta

insuficiencia de recursos, sino como oportunidad para cambiar y enriquecer la forma de

comprender la institución penitenciaria. Las asociaciones, fundaciones y otras entidades del

tercer sector de acción social entendemos que esta participación prevista en la ley, no sólo es

una posibilidad que se nos ofrece, sino una responsabilidad que hemos asumido cuando

decidimos estar al lado de las personas más excluidas de nuestra sociedad. En este sentido,

creemos que las diferentes administraciones deben considerar y apoyar esta perspectiva de

trabajo, minimizando las trabas y considerando el presupuesto de la institución no solo como

gasto sino como inversión en el reconocimiento de los derechos que las personas privadas de

libertad y en situaciones de exclusión social tienen como ciudadanos.

La sociedad debe revertir su tendencia a dar la espalda y desatender a las personas

privadas de libertad, para lo que debemos hacer entre todas/os un ejercicio de

 responsabilidad colectiva, mirando cara a cara la realidad penitenciaria y poniendo más

 esfuerzos en las penas y medidas alternativas a la prisión, comunitarias por

 excelencia, mucho más beneficiosas a la larga en la prevención del delito.

Es en estos momentos de recortes y de crisis económica, cuando queremos trasladar la

necesidad de que los mismos no supongan una merma de la atención básica a las personas

privadas de libertad y se garantice a todas ellas la atención sanitaria en condiciones de

igualdad respecto al resto de las ciudadanas/os.

Séis nuevas altas en la Asociación

Esta es la más grata noticia que podemos presentar en esta casa: que se logra vencer al fantasma de que la droga puede más que nosotros. Tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo solo Esta es la más grata noticia que podemos presentar en esta casa: que se logra vencer al fantasma de que la droga puede más que nosotros. Tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo solo Esta es la más grata noticia que podemos presentar en esta casa: que se logra vencer al fantasma de que la droga puede más que nosotros. Tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo solo Esta es la más grata noticia que podemos presentar en esta casa: que se logra vencer al fantasma de que la droga puede más que nosotros. Tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo solo Esta es la más grata noticia que podemos presentar en esta casa: que se logra vencer al fantasma de que la droga puede más que nosotros. Tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo solo Esta es la más grata noticia que podemos presentar en esta casa: que se logra vencer al fantasma de que la droga puede más que nosotros. Tú puedes hacerlo pero no puedes hacerlo solo

seis nuevas altas

La Quinta ayer se vistió de gala para despedir a los chicos que han logrado superar al fantasma de las drogas. Sólos no pudieron pero pudieron hacerlo junto a nosotros

PROGRAMA DE REINSERCIÓN

Es la fase última del tratamiento y supone la incorporación de la persona a su medio así como a la asunción progresiva de responsabilidades. Conlleva por tanto una cierta tutorizaciónasí como el acompañamiento y el apoyo terapéutico ante las dificultades que puedan surgir en esta delicada fase.

INSTALACIONES
NOESSO cuenta con un total de 12 plazas para esta fase del tratamiento, de las que 6 están concertadas con la Dirección General de S.S. y Atención a las Drogodependencias y el resto son gestionadas de manera privada.
Se trata de dos viviendas, ubicadas en el municipio de Vícar que cuentan con:

  • Dormitorios
  • Sala de estar/televisión
  • Cocina
  • Baños
  • Despacho de educadores
  • Patio
  • Zonas comunes

DESTINATARIOS
Personas que han terminado con éxito su fase de reinserción y que precisan de apoyo para reinsertarse nuevamente en la sociedad.

CONTENIDOS
Como objetivo general podemos decir que se trata de promover y facilitar la reincorporación social hasta lograr la plena autonomía personal.

Se trata de dar una respuesta socioeducativa adaptada a las necesidades de cada usuario con el fin de conseguir una inserción plena en todos los ámbitos de su vida.La finalidad del programa de Vivienda de Apoyo a la Reinserción es la incorporación social de la persona, una vez rehabilitada, fomentando el autocontrol, la independencia y la capacidad para dirigir su vida de manera autónoma.

ACTIVIDADES

  • Taller de habilidades sociales
  • Prevención de recaídas
  • Taller de Búsqueda de Empleo
  • Taller de salud y deporte
  • Evaluación
  • Seguimiento Educativo
  • Seguimiento Social
  • Seguimiento Psicológico
  • Seguimiento jurídico. (ENLACE)

ACCESO
El acceso a la Vivienda de Apoyo a la Reinserción se puede realizar a través de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía.
La VAR cuenta con 6 plazas privadas gestionadas por la propia Asociación NOESSO.

INFORMACIÓN
Si tienes interés en ingresar en la Vivienda de Apoyo a la Reinserción puedes recibir información a través del teléfono 950 555535.

En el Centro de Información de calle Alcalá, 35, en Vicar (Almería).

Si lo prefieres utiliza nuestro servicio de información on line, al que puedes acceder desde la página web.