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NOESSO celebra 35 años de compromiso social con más de 35.000 historias de superación y presenta sus nuevos retos de futuro

La asociación reúne en Almería a representantes institucionales y sociales para reflexionar sobre la evolución de las adicciones, la inclusión laboral y la atención a la infancia, y presenta Casa Bambú, un nuevo proyecto dirigido a mujeres con problemas de adicciones.

La Asociación NOESSO (No Estás Solo) celebró el viernes 9 de octubre su Jornada Institucional con motivo del 35 aniversario de la entidad. El encuentro reunió a representantes de las administraciones públicas, organizaciones sociales, profesionales y personas colaboradoras para reconocer una trayectoria de más de tres décadas dedicada al acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad y reflexionar sobre los nuevos desafíos de la intervención social.

Bajo el lema «35 años caminando juntos», la jornada permitió hacer balance de una historia que comenzó en 1991 y que ha permitido acompañar a más de 35.000 personas en procesos de recuperación, inclusión social y construcción de nuevas oportunidades.

En su intervención de bienvenida, el presidente de NOESSO, Juan Sánchez Miranda, recordó: «Hoy no venimos solamente a recordar una trayectoria. Venimos, sobre todo, a reconocer vidas». Reivindicó el papel del Tercer Sector ante las adicciones, la salud mental, la exclusión social y la falta de oportunidades, y agradeció el compromiso de las administraciones, los equipos profesionales, el voluntariado y las personas participantes.

El respaldo de las instituciones a 35 años de compromiso

El delegado territorial de Salud y Consumo destacó la colaboración mantenida con NOESSO en el tratamiento de las adicciones y la reinserción social, especialmente a través de la Comunidad Terapéutica La Quinta, y expresó su deseo de fortalecerla.

El delegado territorial de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, Amós García Hueso, felicitó a NOESSO «por estos 35 años de intenso trabajo, de solidaridad y empatía, de convencimiento de que todos las personas merecen una segunda oportunidad». También puso en valor el empleo como instrumento de autonomía y dignidad y la colaboración con el Servicio Andaluz de Empleo.

María Dolores Cruz, jefa de la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer y representante de la Subdelegación del Gobierno, mostró especial interés por Casa Bambú. El vicepresidente de la Diputación Provincial reconoció la importancia de NOESSO en el acompañamiento a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

El obispo recuerda las raíces solidarias de NOESSO

El obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, recordó los orígenes de la entidad en el compromiso de las parroquias del Poniente, las comunidades religiosas y Cáritas ante las dificultades de las familias afectadas por las adicciones. Evocó el mensaje «Hay salida, tú tienes la llave», que conoció durante una visita a NOESSO, y agradeció la labor de la asociación y su vocación de acompañamiento.

Nuevas realidades sociales que exigen nuevas respuestas

El director de Calidad, Innovación y Tratamientos, Miguel Martín, analizó la evolución de las necesidades en adicciones, inserción sociolaboral y atención a la infancia. Destacó la complejidad de los perfiles atendidos, las adicciones comportamentales y la coexistencia de adicciones y problemas de salud mental. En 2025, 47 de las 113 personas atendidas en la Comunidad Terapéutica La Quinta (42 %) presentaban patología dual diagnosticada.

En los últimos tres años, NOESSO atendió a 8.223 personas en sus programas de inserción sociolaboral, con alrededor de 3.500 inserciones laborales. La entidad mantiene más de 50 convenios vigentes con empresas. También subrayó la necesidad de fortalecer la prevención, la atención a la salud mental y el trabajo con las familias de niños, niñas y adolescentes.

Casa Bambú, un nuevo horizonte para las mujeres

La directora general de NOESSO presentó las principales líneas de futuro: consolidar los programas, fortalecer los equipos, conectar las distintas áreas y avanzar hacia una atención integral. Entre las iniciativas destacó Casa Bambú, un proyecto destinado a mujeres con problemas de adicciones y situaciones asociadas de violencia, trauma, dificultades de salud mental y vulnerabilidad.

El recurso se está diseñando con la participación de las propias mujeres para ofrecer un entorno de acogida y seguridad en el que puedan recuperar confianza y autonomía. Durante la jornada se proyectó un vídeo con la propuesta de transformación de las instalaciones previstas para el proyecto.

Seguir caminando juntos

NOESSO aspira a consolidar su Escuela de Segunda Oportunidad, explorar la posibilidad de una empresa de inserción, reforzar la prevención en la infancia y ampliar la colaboración con administraciones, empresas y sociedad civil.

Treinta y cinco años después de su nacimiento, la asociación mantiene vigente la convicción que inspira su trabajo: «Solo tú puedes hacerlo, pero no puedes hacerlo solo o sola».

HISTORIAS DE SUPERACIÓN. Samba: el camino que transformó su vida

Vivir entre razones para salir huyendo

Samba no quería irse de su país. Su vida, aunque marcada por la pobreza, estaba llena de vínculos: su familia, sus amigos, su pueblo. Era un adolescente como tantos otros en Malí, con el deseo sencillo de estudiar y construir un futuro digno. Pero la realidad se imponía con dureza: su familia no tenía recursos para sostener su educación, y desde muy joven tuvo que trabajar en el campo junto a su padre, cultivando mangos, papayas y otros productos para sobrevivir.

Con apenas 16 años, tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. No fue una decisión fácil ni compartida. De hecho, su padre no sabía nada. Una noche, en silencio, preparó una mochila, salió por la ventana de su casa y emprendió un viaje incierto. No huía de su tierra; huía de la falta de oportunidades. Lo hacía con un objetivo claro: ayudar a su familia.

Un camino incierto, entre el horror y la supervivencia

El camino fue duro desde el primer momento. Llegó a Bamako sin apenas recursos, durmiendo en la calle y comiendo lo que podía. Allí tuvo que enfrentarse, además, a la barrera del idioma, en un país donde conviven múltiples lenguas. Poco a poco, trabajando en lo que encontraba, logró reunir algo de dinero para seguir avanzando.

Atravesó fronteras y llegó a Argelia. El desierto fue uno de los tramos más difíciles: un territorio hostil, peligroso, donde la vida humana muchas veces pierde valor. Samba era solo un niño, y quizá por eso, en ocasiones, lo dejaban pasar. Aun así, fue testigo del miedo, de la violencia, de la fragilidad de quienes emprenden ese camino.

En Argelia trabajó en la construcción, ganando lo justo para continuar. Más adelante llegó a Marruecos, y desde allí, como tantos otros, se subió a una patera rumbo a España. Un trayecto arriesgado, donde muchos pierden la vida, pero que él logró superar.

Por fin en Europa, pero como un indocumentado

Cuando llegó a España, comenzó otra etapa, también compleja. No hablaba el idioma, no tenía documentación y se sentía solo. Durante un tiempo vivió en un centro donde permaneció dos años. A pesar de las dificultades, empezó a adaptarse, a conocer gente, a encontrar pequeños apoyos.

Al cumplir los 18 años tuvo que abandonar ese recurso, y fue entonces cuando llegó a NOESSO, en Vícar. Recuerda aquel momento con una mezcla de miedo y tristeza. Dejaba atrás un lugar donde había hecho amigos y tenía cierta estabilidad. Al llegar, volvía a ser un extraño, no conocía a nadie. Durante la primera semana apenas hablaba.

La experiencia de encontrar personas que hacen que la vida merezca la pena

Sin embargo, poco a poco, algo empezó a cambiar. Encontró acogida. Encontró personas que le escuchaban, que le acompañaban en lo bueno y en lo malo. También le sorprendieron cosas sencillas, como la comida, tan distinta a la de su país, o la cercanía de la gente.

Pero lo más importante fue el apoyo constante. En NOESSO no solo le ofrecieron un lugar donde estar, sino un camino para reconstruirse. Aprendió el idioma, algo que al principio parecía imposible. Aprendió a leer y escribir. Aprendió a desenvolverse en una sociedad completamente nueva. Y, sobre todo, ganó confianza en sí mismo.

Uno de los momentos más importantes de su vida llegó cuando consiguió la documentación. Hasta entonces, no podía trabajar legalmente, lo que le generaba frustración y una profunda sensación de inseguridad. Cuando por fin obtuvo los papeles, sintió que una puerta se abría de verdad.

A partir de ahí, su vida comenzó a estabilizarse. Encontró un trabajo fijo en una empresa, donde se siente valorado y bien tratado. Con esfuerzo y constancia, logró algo que para muchos resulta inalcanzable: comprarse una casa. Hoy la comparte con compañeros, también vinculados a su proceso, construyendo juntos una nueva etapa.

Hoy tiene una vida digna y es una persona nueva

Samba reconoce que ha cambiado mucho. Antes era tímido, inseguro, con miedo. Ahora se siente fuerte, capaz, integrado. Ha conseguido aquello que soñaba cuando salió de Malí: ayudar a su familia. Cada mes envía dinero para contribuir a su sustento, algo que para él tiene un valor enorme.

Sin embargo, su sueño ha evolucionado. Si antes su objetivo era llegar a Europa, ahora su mirada vuelve a su origen. Quiere regresar a su país. Quiere estar con su familia. Quiere emprender allí un proyecto que genere empleo y oportunidades, para que otros jóvenes no tengan que pasar por lo que él vivió.

Balance de un viaje que trastocó todos sus sueños

Samba tiene claro que el camino que recorrió fue extremadamente duro. Por eso, cuando piensa en jóvenes de su edad que se plantean emigrar, su mensaje es contundente: “que no lo hagan. Que intenten formarse y trabajar en su país, porque el viaje está lleno de riesgos y sufrimiento”.

Aun así, guarda un profundo agradecimiento por lo vivido en España. Considera este país como un lugar maravilloso, donde ha encontrado personas que hoy siente como su familia. Porque, aunque esté lejos de los suyos, no ha estado solo.

La historia de Samba es la historia de un joven que, desde la dificultad, ha sabido construir una vida digna. No ha sido fácil. Ha habido miedo, soledad y obstáculos. Pero también ha habido esfuerzo, acompañamiento y esperanza.

Hoy, cuando mira atrás, no solo ve el camino recorrido, sino todo lo que ha sido capaz de lograr. Y cuando mira hacia adelante, lo hace con un propósito claro: devolver a otros lo que la vida, con mucho esfuerzo y ayuda, le ha permitido alcanzar a él.

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